Ser flexible y el bosque de bambú Sagano de Arashiyama


Milenario bosque de bambú Sagano en Arashiyama, Kyoto, Japón. Designado como sitio histórico nacional y lugar de gran belleza escénica. Ya fué mencionado en el famoso libro de Murasaki Shikibu  “La Historia de Genji” [Genji Monogatari] escrito en el siglo XI.  El bosque de bambú de Sagano Arashiyama sigue siendo hoy en día evocador de un período en el que los aristócratas japoneses gustaban de pasear bajo los bosques de bambú, ofreciendo a día de hoy un paseo para recluirse del mundo y adentrarse en una naturaleza llena de sensaciones
.

Las mentes rígidas son inmóviles, monolíticas, duras como las piedras e impenetrables, porque con el paso de los años la experiencia y el conocimiento se han solidificado de manera sustancial e irrevocable. Su estrategia de supervivencia es la auto indulgencia: no se permiten dudar de sí mismas y aborrecen la  crítica y la auto crítica.

Por su parte, las mentes flexibles se parecen más a la arcilla. Poseen un material básico  a partir del cual obtienen distintas formas: no son insustanciales (como podría serlo una mente líquida: sin principios ni convicciones) pero tampoco están definida de una vez por todas como las mentes pétreas. La mentes flexibles pueden avanzar u retroceder, modificarse, reinventarse, crecer, actualizarse, revisarse, dudar y escudriñar en ellas mismas sin sufrir trauma alguno. Asimilan las contradicciones e intentan resolverlas; no se aferran al pasado ni lo niegan, más bien lo asumen de una manera constructiva sin perder la capacidad crítica. Las mentes abiertas muestra una fortaleza similar a la que el taoísmo le atribuye al bambú, de quien se dice que es elegante, erguido y fuerte, hueco por dentro, receptivo y humilde, se inclina con el viento pero no se quiebra. Para los seguidores de Lao Tse la suavidad  y la flexibilidad están íntimamente relacionadas con la vida, mientras la dureza y la rigidez están asociadas a la muerte.

Arashiyama se convirtió en un destino popular desde el período de la Heian [794-1185], cuando los nobles se retiraban allí para disfrutar de su entorno natural. Este lugar estuvo reservado durante muchos años a la alta aristocracia japonesa. Sus senderos, misteriosos, románticos y silenciosos, eran uno de los lugares de esparcimiento favoritos de la familia real.En la década de 1870 cuando Thomas Edison estaba buscando una alta calidad de bambú como material para el filamento de su bombilla,  el gobernador de Kyoto recomendó dos lugares que podían ser fuente de recursos de bambú, uno de los cuales era Sagano. 


La estructura interna de las mentes estrechas, de acuerdo a las investigaciones, es una maraña de esquemas negativos entrelazados que son un peligro para la salud mental, tanto para quien la padece como para la sociedad toda. Sus contenidos más determinantes son: dogmatismo (creerse el dueño de la verdad), simplicidad cognitiva (incapacidad de integrar información divergente y variada), solemnidad/ amargura (fobia al buen humor y la risa, porque los consideran “frívolas”), normatividad (resignación y conformismo, apego a las reglas y un rechazo furibundo al pensamiento rebelde e inconformista), prejuicio (odiar, segregar y/o agredir a determinadas personas por sus rasgos o creencias) y autoritarismo (abuso del poder y una actitud antidemocrática).

¿Cómo sobrevivir a estos personajes? ¿Cómo hacer que nuestros niños no se eduquen con una mentalidad fundamentalista (mis ideas no son discutibles) y oscurantista (miedo a la cultura/información)? El mejor camino es promocionar y fomentar los componentes psicológicos opuestos a la rigidez: análisis crítico (disposición a revisar las propias creencias y confrontarlas con la realidad y/o la lógica), complejidad cognitiva (ser capaz de utilizar toda la información relevante para comprender los hechos), humor/lúdica (aprender a no tomarse muy en serio a sí mismo), inconformismo (ejercer el derecho a la desobediencia razonada y razonable), imparcialidad (no discriminar a las personas) y pluralismo (aceptar las diferencias civilizadas y convivir con ellas sin reprimirlas ni ofenderse).

El bosque de bambú de Sagano Arashiyama cuenta con más de 50 variedades de bambú, con algunos ejemplares que superan los 20 m de altura, atravesado por numerosos senderos, transitables a pie o en bicicleta.Los mejores momentos del día para visitarlo son la mañana, cuando el sol aún no se ha elevado mucho, y también por la noche pues el camino se ilumina y otorga al bosque una extraña apariencia de irrealidad. En cuanto al mejor momento del año, el bosque siempre resulta impactante, pero alcanza su esplendor en otoño, en el momento en el que las hojas adquieren su plenitud. Otra cualidad a destacar de este bello bosque es el sonido del viento oscilando estos tallos gigantes de bambú de lado a lado, produciendo un sonido que ha sido votado por los japoneses como uno de “los 100 sonidos que hay que salvar de Japón”. 

El paso de la rigidez a la flexibilidad es un síntoma de madurez y crecimiento personal. Es  pasar de una mente primitiva, a una evolucionada, de un sistema de acción limitado a un funcionamiento óptimo, de una mentalidad estancada a una fluida. Pura evolución.

Hubo un momento (posiblemente a partir de una fuerte expansión cerebral que ocurrió hace 500.000 años)  en que la mente comenzó su apertura. La inteligencia social se unió al de inteligencia natural hace aproximadamente 100.000 años,  y luego se sumó a ellas la inteligencia técnica (posiblemente hace 60.000 años). A partir de allí y gracias al lenguaje, la historia de la humanidad puede verse como un fenómeno expansivo y progresivo de sus capacidades intelectuales. Desde esta perspectiva evolucionista, la rigidez puede ser considerada como un freno de emergencia, un proceso de estancamiento, conceptualmente regresivo y retardatario. 


Entre los bosques de bambú pueden visitarse también algunos templos como el de Tebryu ji donde también pueden visitarse sus jardines, declarados patrimonio de la humanidad por Unesco en 1994.

Existe un estrecho vínculo entre el pueblo japonés y la naturaleza, y son muchos los principios del diseño en los jardines japoneses. Cada elemento del jardín tiene un símbolo; cada roca, cada especie o cada curso de agua. El bambú es una especie muy invasora, por lo que los cuidadores de este lugar se ven obligados cada año a controlar la expansión del bosque para evitar que ponga en peligro la flora y los ecosistemas de los alrededores.