El viaje interior




¿Estás buscando algo más en la vida? ¿Más paz? ¿Más energía? ¿Más significado? ¿Más alegría? Quizás sencillamente quieres reducir el estrés, curarte de algún mal o controlar mejor tus emociones. La meditación ofrece un antídoto ancestral contra muchas enfermedades de la mente y el espíritu, abre las puertas a la creatividad que muchos tenemos escondida, y es una forma de escapar y descansar de la rutina. Aunque no resolverá los problemas externos de tu vida, te inspirará a encontrar soluciones donde antes no las había, y desarrollará tu resistencia interior, equilibrio, y tranquilidad.

Para hacerte una idea de cómo funciona esta práctica milenaria, imagínate que tu cuerpo y tu mente son una compleja computadora. Usualmente, cuando te encuentras con baches en el camino, tu reacción automática está plagada de estrés, ansiedad e insatisfacción. Sin embargo, tienes el poder de cambiar tu programación. Al dejar a un lado todas las demás actividades, sentarte en silencio, y sintonizarte con el momento presente, poco a poco vas desarrollando toda una nueva serie de respuestas habituales, y te re-programas para experimentar emociones y estados de mente positivos en todo momento. Todas las sensaciones aplastantes a las que estás acostumbrado son reemplazadas por un fuerte sentimiento de armonía y bienestar.

La fórmula es sentarte, permanecer en silencio, y dirijir la atención hacia tu interior. Para ayudarte puedes concentrar la atención en algo sencillo, como una palabra o una frase que te inspire sentimientos positivos, la llama de una vela, una figura geométrica, o incluso el ir y venir de tu respiración. Suena fácil, pero tal vez te den ganas de pararte y salir corriendo cuando lo intentes. En el día a día la mente va a mil por hora, y toma tiempo y una voluntad de acero acostumbrarla a lo contrario.


Pero definitivamente vale la pena apretar los dientes y persistir. Como describe Stephen Bodian en su libro Meditación Para Dummies: "Me gusta pensar en la meditación como escalar una montaña. Uno ha visto fotografías de la cumbre, pero desde la base apenas puede hacerse una idea de ella a través de las nubes. Por tanto, la única forma de llegar hasta ahí es subiendo, paso a paso.” Para mantener la práctica semana tras semana y mes tras mes (la constancia es CLAVE para ver resultados duraderos), necesitarás una enorme motivación, disciplina y compromiso. Con estos ingredientes la práctica nunca se volverá aburrida y monótona, y cada meditación será una experiencia emocionante, llena de nuevos descubrimientos sobre tu mundo interior.



Alguno de sus beneficios son:

*Mejor concentración. 
*Reducción de la tensión, la ansiedad y el estrés.
*Pensamiento más claro y menos confusión emocional. 
*Reducción de la presión sanguínea y del colesterol. 
*Ayuda a superar las adicciones y otras conductas autodestructivas. 
*Aumenta la creatividad, el rendimiento en el trabajo y en los deportes. 
*Aumenta la auto-comprensión y auto-aceptación. 
*Aumenta la alegría, el amor y la espontaneidad. 
*Refuerza la intimidad con los amigos y los miembros de la familia. 
*Proporciona un mayor sentido de significado y propósito. 
*Disminución del ritmo cardíaco durante la meditación silenciosa.
*Aumento de los ritmos alfa (ondas cerebrales lentas y de gran amplitud que se relacionan con la relajación). 
*Respiración más profunda y lenta. 
*Relajación muscular. 
*Reducción de la intensidad del dolor. 
*Aumento de la empatía. 
*Mayor sensibilidad y claridad perceptiva.


Ejercicio de meditación para principiantes:
*Busca un lugar tranquilo y siéntate cómodamente con la espalda recta. 
*Cierra los ojos, respira profundamente unas cuantas veces, y relaja el cuerpo tanto como puedas.
*Excoge una palabra o una frase que tenga especial significado para tí ó que te inspire paz y tranquilidad.
*Empieza a respirar lenta y profundamente por la nariz (al menos que no puedas), y mientras lo haces, repite en tu mente esta palabra o frase una y otra vez, tratando de no pensar en otra cosa.
*Luego de 5 a 10 minutos haciendo esto, abre los ojos lentamente y continúa con tus actividades usuales. 
*Si te distraes, te sientes raro, cambias la frase en medio de la meditación, o tienes cualquier otro “problema”, no te preocupes. Si practicas con frecuencia pronto le agarrarás el truco y los beneficios empezarán a notarse rápidamente.