Compasión



¿Que es la compasión? Literalmente según el diccionario de la lengua, es un sentimiento humano que se manifiesta a partir del sufrimiento de otro. Más intensa que la empatía, la compasión describe el entendimiento del estado emocional de otro, y es con frecuencia combinada con un deseo de aliviar o reducir su sufrimiento. En el mundo occidental este sentimiento a veces se ve como ofensivo, no me compadezcas, se responde a menudo. Aristóteles ya anotó que los humanos sienten compasión por los que sufren sin merecerlo.

El budismo ha hecho de este sentimiento su actitud espiritual propia. Todo ser vivo merece esta piedad cuidadosa, esta solidaridad para con los demás. En el cristianismo Pablo de Tarso, afirmaba que la compasión es “reír con los que ríen y llorar con los que lloran”, hay que diferenciar la compasión con sentir pena, según Confucio “la compasión es la preocupación respecto a alguien sintiéndose solidario” y en este caso sentir compasión no requiere sentir pena o que otro este sufriendo y sobre todo no presupone nada o espera algo a cambio, es altruista.

Para el Dalai Lama, tener un corazón compasivo consiste en cultivar sentimientos de empatía o proximidad hacia los demás, debemos reconocer la gravedad de su desdicha. Cuanto más cerca estamos de una persona, más insoportable nos resulta verla sufrir. Cercanía no se refiere a proximidad física, ni emocional, es un sentimiento de responsabilidad y de preocupación por esa persona. Para desarrollar esa cercanía es necesario reflexionar sobre las virtudes que nos aporta el bienestar de los otros. Tenemos que ser capaces de ver la paz mental y la felicidad interna que se deriva de ello, al mismo tiempo reconocer las carencias que provienen del egoísmo y observar como esto nos induce a actuar de un modo poco virtuoso.

Todas las religiones tiene su definición de compasión, pero todas coinciden en que es la preocupación por los demás sin esperar nada a cambio.



Zen y psicosomática



El Zen no es un conocimiento para añadir a otros, y menos aún un objeto de especulación intelectual o de discusión. Es una experiencia personal, la más íntima de todas, algo que nadie puede hacer por nosotros.
Es suficiente practicar zazen, es decir, ponerse en postura, con la columna vertebral derecha, sentado sobre un cojín redondo y espeso, completamente inmóvil, y en un lugar tranquilo y silencioso. Se respira lentamente, profundamente, y se deja que el espíritu agitado se tranquilice así y se aclare. Rápidamente se sentirán los efectos benéficos de esta postura: las preocupaciones cotidianas dejan de inquietarnos, se alejan y por ultimo aparecen como lo que son: pequeñas e insignificantes oleadas en la superficie de nosotros mismos. Poco a poco, la angustia se transforma en seguridad, la inquietud incesante en una calma anteriormente desconocida y primer anuncio de una profunda serenidad. Comienza a manifestarse una sensación de alivio, de equilibrio recuperado.


Esto es lo que sucede realmente y lo que, en efecto han confirmado actualmente doctores de la Universidad de Tokyo, de Europa y de América, los cuales han examinado sobre los practicantes en meditación los efectos fisiológicos del zazen. El control de la respiración modera y apacigua el ritmo del corazón, regulariza la circulación, hace que la tensión nerviosa disminuya. La espiración profunda del zazen expulsa de los pulmones los residuos de gas carbónico que habitualmente se estancan en ellos, produciendo nerviosismo y ansiedad. El grado de ácido láctico de la sangre, factor de la agresividad, baja muy sensiblemente mientras que el hecho de estirar la columna vertebral le hace encontrar su agilidad y libera las contracciones nerviosas.

Por último, y sobre todo, el funcionamiento del cerebro se modifica muy sensiblemente, al pasar de la actividad de las capas superficiales a las capas profundas. Las ondas alfas aparecen rápidamente, lo cual origina un estado de conciencia completamente diferente al de la vida cotidiana, a la vez más relajado y más perspicaz, más sensible y despierto. Pero debemos precisar que no se trata de ninguna manera de un estado anormal o extático, sino por el contrario, una vuelta a las condiciones naturales y normales del funcionamiento fisico-psíquico del ser humano. Las personas que practican regularmente zazen tienen así este sentimiento de volver a tomar posesión de ellos mismos, de volverse a encontrar, mas allá de las crispaciones, de las distorsiones, en la situación original, primitiva, que deberá ser la de todo hombre.




Actitud


"Era como un árbol de pie, como una roca sentada, como el viento en movimiento..." 

El Santuario




"Hay un lugar secreto. Un santuario radiante. Tan real como tu propia casa. Más real que eso. Construido de los elementos más puros. Rebosante de las diez mil cosas bellas. Mundos dentro de mundos. Los bosques, los ríos. Colchas de terciopelo arrojadas sobre plumas, burbujeantes fuentes bajo un manto de estrellas. Bosques bellos, bibliotecas universales. Una bodega con un grado de intoxicación tan dulce que nunca volverás a estar sobrio de nuevo. Una claridad tan completa que nunca más olvidaras. Este magnífico refugio está dentro de ti. Entra. Rompe la oscuridad que envuelve a la puerta... Cree la increíble verdad: que el Amado ha elegido para su morada en el centro de tu propio ser, ya que es el lugar más hermoso de toda la creación".

Mirabai Starr

El viaje interior




¿Estás buscando algo más en la vida? ¿Más paz? ¿Más energía? ¿Más significado? ¿Más alegría? Quizás sencillamente quieres reducir el estrés, curarte de algún mal o controlar mejor tus emociones. La meditación ofrece un antídoto ancestral contra muchas enfermedades de la mente y el espíritu, abre las puertas a la creatividad que muchos tenemos escondida, y es una forma de escapar y descansar de la rutina. Aunque no resolverá los problemas externos de tu vida, te inspirará a encontrar soluciones donde antes no las había, y desarrollará tu resistencia interior, equilibrio, y tranquilidad.

Para hacerte una idea de cómo funciona esta práctica milenaria, imagínate que tu cuerpo y tu mente son una compleja computadora. Usualmente, cuando te encuentras con baches en el camino, tu reacción automática está plagada de estrés, ansiedad e insatisfacción. Sin embargo, tienes el poder de cambiar tu programación. Al dejar a un lado todas las demás actividades, sentarte en silencio, y sintonizarte con el momento presente, poco a poco vas desarrollando toda una nueva serie de respuestas habituales, y te re-programas para experimentar emociones y estados de mente positivos en todo momento. Todas las sensaciones aplastantes a las que estás acostumbrado son reemplazadas por un fuerte sentimiento de armonía y bienestar.

La fórmula es sentarte, permanecer en silencio, y dirijir la atención hacia tu interior. Para ayudarte puedes concentrar la atención en algo sencillo, como una palabra o una frase que te inspire sentimientos positivos, la llama de una vela, una figura geométrica, o incluso el ir y venir de tu respiración. Suena fácil, pero tal vez te den ganas de pararte y salir corriendo cuando lo intentes. En el día a día la mente va a mil por hora, y toma tiempo y una voluntad de acero acostumbrarla a lo contrario.


Pero definitivamente vale la pena apretar los dientes y persistir. Como describe Stephen Bodian en su libro Meditación Para Dummies: "Me gusta pensar en la meditación como escalar una montaña. Uno ha visto fotografías de la cumbre, pero desde la base apenas puede hacerse una idea de ella a través de las nubes. Por tanto, la única forma de llegar hasta ahí es subiendo, paso a paso.” Para mantener la práctica semana tras semana y mes tras mes (la constancia es CLAVE para ver resultados duraderos), necesitarás una enorme motivación, disciplina y compromiso. Con estos ingredientes la práctica nunca se volverá aburrida y monótona, y cada meditación será una experiencia emocionante, llena de nuevos descubrimientos sobre tu mundo interior.



Alguno de sus beneficios son:

*Mejor concentración. 
*Reducción de la tensión, la ansiedad y el estrés.
*Pensamiento más claro y menos confusión emocional. 
*Reducción de la presión sanguínea y del colesterol. 
*Ayuda a superar las adicciones y otras conductas autodestructivas. 
*Aumenta la creatividad, el rendimiento en el trabajo y en los deportes. 
*Aumenta la auto-comprensión y auto-aceptación. 
*Aumenta la alegría, el amor y la espontaneidad. 
*Refuerza la intimidad con los amigos y los miembros de la familia. 
*Proporciona un mayor sentido de significado y propósito. 
*Disminución del ritmo cardíaco durante la meditación silenciosa.
*Aumento de los ritmos alfa (ondas cerebrales lentas y de gran amplitud que se relacionan con la relajación). 
*Respiración más profunda y lenta. 
*Relajación muscular. 
*Reducción de la intensidad del dolor. 
*Aumento de la empatía. 
*Mayor sensibilidad y claridad perceptiva.


Ejercicio de meditación para principiantes:
*Busca un lugar tranquilo y siéntate cómodamente con la espalda recta. 
*Cierra los ojos, respira profundamente unas cuantas veces, y relaja el cuerpo tanto como puedas.
*Excoge una palabra o una frase que tenga especial significado para tí ó que te inspire paz y tranquilidad.
*Empieza a respirar lenta y profundamente por la nariz (al menos que no puedas), y mientras lo haces, repite en tu mente esta palabra o frase una y otra vez, tratando de no pensar en otra cosa.
*Luego de 5 a 10 minutos haciendo esto, abre los ojos lentamente y continúa con tus actividades usuales. 
*Si te distraes, te sientes raro, cambias la frase en medio de la meditación, o tienes cualquier otro “problema”, no te preocupes. Si practicas con frecuencia pronto le agarrarás el truco y los beneficios empezarán a notarse rápidamente.





Lo esencial es Ser



Aunque poseyéramos todo lo que deseamos no estaríamos satisfechos.
Esta es la causa de nuestro mal, sobre todo en el seno de una sociedad orientada al consumismo, que nos lo promete todo, pero que nos priva de lo esencial. Ya que lo esencial no es obtener, sino ser, y cuanto más tenemos, más deseamos, y cuanto más deseamos, menos somos.

Nuestra verdadera riqueza, la que nos pertenece en propiedad y que nadie puede robarnos, esta dentro de nosotros mismos, profundamente escondida y casi siempre mal conocida.

Este fondo de nosotros mismos, estable y apacible, esta riqueza nuestra olvidada, sólo se puede descubrir a través de un método radical y riguroso.

El zazen, la práctica constante y asidua del Zen, es la llave que abre este reino interior.